Ajenos a toda comprensión, los bafles y micrófonos del Ranchón del Guamá fueron testigos de un guateque a la usanza de tiempos preteridos, aunque con el sabor ancestral de su espiritualidad.

Leandro Camargo improvisa:

En la parranda montuna
 más micrófonos no había
 que una voz que se perdía
 entre el monte y la laguna.
 Y  el farol era la luna
 partida por la mitad,
 testigo de la humildad
 de lo sublime sencillo
 que parecía un bombillo
 colgando en la oscuridad. 

La Casa de la Décima Celestino García refundó esa sensación de regocijo y gratitud al celebrar el centenario de cinco poetas emblemáticos de la cultura cubana: Carilda Oliver Labra, Jesús Orta Ruiz, Adolfo Martí Fuentes, Rafael Rubiera García y Modesto San Gil Henríquez.

Los poetas Leandro Camargo, Juanito Rodríguez, Anabeivi Rodríguez, Yasel García, Adriel Ceballos y otros invitados, asumieron las diversas propuestas del punto cubano, entre ellas: diálogos, controversias, pies forzados, tonadas y seguidillas. En las cuerdas, Raitel Rodríguez, Misael Morejón y Juanito Rodríguez.

Las huellas de estos predecesores que enaltecieron la estrofa mágica con impecable asunción en su carácter escriturario y oral improvisado nos conducen no solo a sus visitaciones, sino al magisterio que ejercieron, desde un Naborí artífice de la salmantina oral improvisada hasta un Adolfo Martí renovador. De hecho, la impecable sensibilidad de una poeta patriota como Carilda Oliver Labra; lo auténtico campesino en un Rafael Rubiera, así como lo esencial canario cubano en Modesto San Gil, poeta de dos islas.

La impertinencia de la lluvia, el calor vespertino y la mudez de los audios no fue óbice para el reencuentro con esos íconos fundadores y estos pródigos hijos que levantan sus estandartes lírico-orales en algo tan auténtico de nuestras tradiciones: el punto cubano.

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